De ayeres

Quiza me quede en ese horizonte,
prendida de ese sol que apenas nace y todo lo entrega,
como fui, como soy,
amanezco pasión y pasión por vivir me arrastra al sueño,
pasión de ti que caminas y de mi que doy pasos,
de esa luz que me llega y me abraza para quedarse en mi cuerpo,
y al avanzar ese tiempo indefinido que en realidad somos,
se prende en mi alma,
esa esencia de mí que soy,
y te miro y sonrío,
quizá te esté cantando pero no puedes escucharme,
quizá di el paso equivocado y caí unos instantes,
pero aquí estoy de nuevo, elevada,
a ratos en pirueta otras fluyendo con el aire,
quizá mis labios tocaron el suelo,
pero hoy besan brisa,
saben vida,
respiran ser,
ese que soy a pesar de todos mis ayeres muertos.

Justo ahora


Ahora que cálido amaneces tras una estancia de gelida eternidad sin determinar,

ahora que tu boca tienta labios y tu lengua susurra pecados en mi interior,

ahora que la noche es estrecha para tanto cuerpo inquiriéndose,

ahora que el silencio roto gime nuestra ausencia en su planeta yermo,

ahora que ni días ni horas sujetan la quimera de los que buscan y se encuentran en guaridas y a calle abierta,

ahora que el café ya no es tibio como ese adivinarte en mi cuello por detrás de mi espalda,

ahora que mi cintura rompe huecos y cierra la holgura entre nuestras caderas que se acoplan en blues,

ahora que ni promesa ni culpa,

orfeon de lascivia sin votos falsos,

ahora, justo ahora, amanezco a media noche con temblor entre mis piernas que te abrazan para elevarme a tu cumbre.