Paréntesis de piel

El tiempo transcurre entre días a medio ser y noches por ley en conventual silencio.

Tú y yo somos tacto privado de cuerpo pero no de ser, latimos en un paréntesis de vida que de tacto no sabe.

Fronteras sin tiempo ni vigias nos mantienen congelados.

Mis manos sudan cada caricia en cuarentena, y al pensarte cierro mi boca en la tuya para auyentar el vacío.

Sólo son tiempos de roces de luto, que de amor somos días, y al caer la luna fría al pie de tu lecho, en el me recuesto esperando el acto de amar.

Yo amo

Amé sí y quizá a menudo siga amando,
diría demasiado,
pero no, amar nunca es demasiado.
Amarme costo años,
y aún me debo perdones.
Amarte, de esa forma loca, intermitente de palabra, eso es fácil,
en ti hallé el amor que buscaba y ese no entiende de sustitutos, no
puedes buscar amor en otros tiempos y espacio, en otros seres,
porque la verdad te lleva a ese amor,
a esa piel,
la única que convirtio techos en noches estrelladas,
frío en fuego,
piel en paraiso,
miradas cómplices,
y ese abrazo, ese que dura unos minutos y se hace eterno.
No, de ti no he olvidado ni un gesto, ni una sonrisa, casi ni una palabra, ni una tarde.
No, ¿cómo olvidar de ti aquel sentimiento que me sigue acompañando?
Te amo, aunque espacio y tiempo se conjugaran en mi contra, quisieron declinar pasado, pero mi ser te conjuga en presente.
Imposible no amarte ser de multiples incógnitas,
ser sin x para resolver,
eres etereo y a la vez tu tacto vive en mis manos,
ser en ti es ser amor y de otra forma no sé vivirlo, no sé contarlo.