El único pecado sería no cometerte…

Y entoces tras escuchar los ardientes susurros del condenado Lucifer, tomó la manzana y la ofreció a los ávidos labios de su amado, para así poder llevar la eterna condena del placer y el deseo en su mirada.

 

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Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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