Amaneciendo chocolate

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Primero se prodigaron las palabras, lentamente, tomando horas, en una suerte de interrogante donde el saber poco a poco desvestía almas, tímidamente, casi sin saber muy bien que decir, tanteándose, mirando el rojo de la manzana antes de pensar morderla, imaginando su sabor, paladeando sus jugos, catando despacio, dejandose invadir de fragancia, acariciar de un espacio cada vez mas estrecho, sonrisas e incluso carcajadas mudas llamaban a la libido oculta tras manos ocupadas lejos de los cuerpos que se estaban intuyendo, resiguiendose con el lapiz para no salirse todavía de la línea ficticia que sin marcar se seguía y no errar antes de tiempo, eran miradas ocultas detrás de letras que fotografían historias sin vivir o vividas que se ansían o se recuerdan, y la tentación de seda negra se iba abriendo paso, incitando un sentido más que ahora se vertía en la noche con aroma a chocolate que vestía poros con la dulzura con que se desea degustar la piel ajena para libarla, extendiendose despacio para cubrir la carne que va a quedar expoliada en la boca, mordida de ansias, devorada de un apetito glorioso que se sacia para saciarlo una vez más, y en notas de imrpovisado saxo, abrigadas de golosos efluvios, llegó el amanecer a nuestra cama y nos encontró en silencio.

Tu te desvestías de susurros en mi cuello para vestirlos de juegos en mi boca.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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