Incertidumbre penada


A aquellos que sufrimos ese dolor físico e incierto al que demasiados ciegan su mirada.

Nada tengo, 

y a pesar del dolor de  aquellas y estas auséncias,

a ratos, acaricio estrellas,

quizá no sé vivir o quizá la vida no sepa conmigo,

puede que algunos tragos se atraganten,

y que este dolor,

ya no pasajero,

sea mi último transeúnte;

conocidos de otra vida,

vencedores ambos y vencidos,

nos hemos sentado mirándonos a los ojos,

él en mi y yo en mí de él atrapada y de él dueña sin contrato,

él me asesta golpes de cierto con su incertidumbre,

yo, vieja enemiga de los dos,

le espero entre el desasosiego de su existencia y la certeza,

de que él, sí, él, no va a abandonarme.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

2 comentarios sobre “Incertidumbre penada

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