Solo yo

El silencio es ese arma de destrucción masiva que me rompe,

la noche de tu verbo,

una copa fría de blanco alsaciano recordando ayeres,

un estruendo que me explota de vacío en la boca y de nausea en el estómago,

un latir acelerado que no excita, zozobra,

como ese sabor de tus besos,

que ya no saben,

pero varados en mi paladar estallan en un crepúsculo de banca rota,

de sentidos derrochados,

de palabras pronunciadas en cúbito supino ayer,

hoy mudas en posición fetal,

catando el aroma nuevo de lo ignorado,

afrutado, con la acidez justa y el paladar áspero.

Me detengo en el ruido brusco de la calle,

hoy paseé lejos de ellos,

me molestan sus vidas más que la mía,

que hoy me viene corta de mangas y larga de piernas que no se anudan a tu cintura,

malditos sean la palabra hueca,

el gesto mudo,

y el rincón que no se olvida,

bendito el satánico recuerdo que me llega ahora,

a deshoras,

a la en punto de más de lo mismo y menos cuarto de ansiedad de boquearte,

como este vino alsaciano que corre mi garganta,

como esta ausencia en mi perenne de ser siempre,  solo yo, a la vuelta de la esquina.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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