Caída de otoño


Que tristeza la de esos ojos infinitos de vacío,

es ese otoño que brilla el que me ahoga el alma,

cae la noche, y las ojas olvidadas en los árboles no se mueven,

quietas, como yo, que me he quedado suspendida sin saber,

tantos rincones y veredas para que mi piel,

desterrada,

una vez más se deje imprimir de tristezas que me asaltan,

del abismo a la boca del estomago,

letras resbalan por mi rostro,

me amago de ese yo cautivo de esperanza sin nombre,

ya no me queda tiempo,

una voz lo silba entre las hojas que aún no murieron,

estacionada como ellas en un tiempo que no nos pertenece,

marco mi lento paso que de lo que fuí se aleja,

y esa vida yaciente que espera otro invierno,

se dejará al descubierto de nuevo, y así,

cuando regresen las hojas,

ya no escucharé el rumor del sinsentido, del que huyo para entregarme,

y dejar que mi único yo viaje en ese tiempo triste,

para reposo definitivo de la pena que ya de hastío a consumido cada sonrisa por olvidar.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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