Charlando con Rousseau

Esta tarde, mientras paseaba a mi perro, tuve una charla con Rousseau, le miraba a su rostro adusto y le decía: “Me perdonará usted, yo soy una simple paseadora de perros y usted un ilustre filósofo, que ha pasado a la historia como uno de los más importantes, peso usted se equivoca.”

No me hizo falta mirar a mi alrededor por si venían con la camisa de fuerza, porque era una discusión silenciosa, de mi ánima viva, con la suya a saber dónde.

Le reiteré, se equivoca, el hombre, preferiría see humano, no es bueno por naturaleza, es un bicho con el aguijón más o menos largo y entrenado, y créame cuando le digo que no existen los que en uno u otro momento no lo hayan usado.

Quizá es que el mundo ha cambiado mucho desde que usted lo paseaba, pero ya lo decía un antepasado común, Quevedo: “Poderoso caballero don dinero” y en eso la fiebre ha ido a peor, francamente, lo que no entiendo es como no estamos todos muertos.

Si que es verdad, que hay más que comen todos los días, si no tenemos en cuenta el aumento de la población mundial, o quizá, los gobiernos ayudados de los medios saben vestir la pobreza de un manto muy usado en nuestros tiempos, la ignorancia, lo que no veo no existe, así que voy a volverme loco con la visa en el centro comercial, al fin y al cabo es solo una vez al año.

Pero claro, en un mundo donde los que no trabajan están forrados y llenos de privilegios, la manipulación mediática está a la orden del día, las mujeres son asesinadas casi impunemente, los ladrones se van a esquiar y los pensionistas hacen malabares para comer, que menos que una buena caja de langostinos para soñar con la otra vida, la de los que viven.

En fin, señor Rousseau, que el hombre es codicioso, avaricioso, con sed de poder, y sin escrúpulos por naturaleza, pero daña más o menos en función del aguijón y de si tiene el caparazón más o menos cubierto de oro, que la justicia es ciega y con los ricos y el poder más, y es que la pobre últimamente se arrastra por los suelos, la balanza ha perdido el norte y yo ya he llegado a casa.

No se preocupe, pese a nuestra charla he recogido las cacas del perro, que el mundo ya huele demasiado a mierda últimamente.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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