Ciegos al abismo

Atasco en noche recién caída,

resbaló de otro día ácido,

el silencio crepita y maúlla a mi alrededor,

caen las diez rompiendo la oscuridad,

la nocturnidad es la ceguera que nos abre los ojos a nuestros abismos,

su alevosía está en su empeño de ser, que alarga inviernos y acorta veranos,

decían que la noche era de las almas turbias,

hoy las almas turbias se pasean de día,

con la impunidad de la que cada una goza,

algunas se visten de negro para tapar su alma,

otras sonríen, como si sus noches negras fueran distintas a las mías,

y día a día la grieta sin retorno a la que caen los inocentes,

es más profunda,

en cambio, el abismo de los culpables,

en ese número circense en que juegan con el público, nosotros, los nadie,

los condenados a respirar,

se sustenta en la red que tejemos entre odios inútiles, con o sin razón,

y al caer, se balancean de prebendas y oropeles,

nosotros, los ciegos, abiertos de ojos a la noche,

los cerramos de día al miedo de no caer,

y el miedo, es el mayor arma de destrucción masiva para esclavizar a un pueblo.

La noche será larga, piensa en abrir los ojos y mover ficha, antes que su red masiva, te atrape en el silencio, hasta que mueras de tu propio ostracismo.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

6 comentarios sobre “Ciegos al abismo

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: