Apagados

Las tardes de lluvia siempre me llevan al mismo punto de la madeja,

sí, el que tejimos juntos, sin plano ni tregua,

ocasional,

como esta tarde,

llueve,

no para de llover esta primavera, empezoñada en punzar su aguja en mi soledad,

y es que desde aquellas calles de Barcelona,

el agua al caer no es la misma,

ya no sonríe, no tintinea,

no es rumba, ni salsa, ni siquiera bachata,

no rasga bolero ni atraganta tango,

ni a licor barato de tugurio angosto me suena esta tarde empeñada en llorar,

que tardes aquellas de labios libando,

de carnes aullando,

de sexos ardiendo y sudor crepitando,

que lluvias aquellas que de tanto ansiarse el fuego quemó.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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