Justicia ciega

Y si el diablo viene a arrebatarme el alma, que me la arrebate,

si el ciego de no vivir me clava la estaca, en mi pecho abierto será bienvenida,

si el ignorante juzga mi andar con sus debilidades, mis zapatos le presto, que de heridas andan llenos, pero pisan fuerte,

Y tu, tu que no sabes nada de lo que es parir de alma,

que sea tu silencio el único que me juzgue,

porque mi alma rota tiene mil costuras de quinientas batallas, un millar de morados ocultos de los que no dejan marca,

cien vómitos de vida con sabor a muerte amarga,

si, arrebátame lo que más amo desde que sus ojos negros de cartón, en mí estallaron en lágrimas,

pero no dejaré de amar, de luchar y vivir por ella,

y si mis dolores, como serpiente me hicieran reptar hasta buscarla, lo haría,

que mas da a esta piel magullada, reseca de llorar la injusticia humana.

y entonces que sea el único, aquel que todos los nombres posee, aquel invocado para buenas y malas actas,

quien juzgue si lo valieron, tu ceguera y mi mirada,

la tuya de oídos sordos atentos a falsas palabras,

la mía cansada de ver, que la justicia, en su ceguera, ha perdido la esperanza,

y es el hombre con su sable,

quien rasga, envenena, mata,

que no hace falta la hoguera, ni la cuchilla afilada,

que solo con tus palabras de veneno, hartas, saciadas,

el alma de los proscritos, por las calles va arrastrada,

la justicia de los ricos que a ojos abiertos dicta,

la condena de los que viven sometidos a su espada.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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