Cronopio

El dolor de cabeza no ha cesado en esta noche calurosa y húmeda, suena el despertador a las 6:30, no es lunes, es domingo, pero día tras día su sonido de música metal quiere imitar el canto del gallo de antaño, hoy convertido en piezas montadas por manos alienadas para despertar de sus sueños a humanos más o menos alienados, en un mundo dónde el tiempo está en fuga perpetua.

Mi mente, agotada de si misma lo ha detenido, pero ha dejado al resto del cuerpo muerto en su otro mundo, de repente, como un latigazo me azota y me obliga a saber que son las 7:30, no hay tiempo que perder, pronto el calor será insoportable, café, cigarro y Jerai y yo iniciamos el paseo.

Dice mi madre que siempre llevo el mismo vestido. Quizá tiene razón. Últimamente soy mecánica o así me siento.

Mientras el perro huele y hace sus paradas necesarias, mi mente vaga en mi y me miro y me pregunto agitada. Hace tiempo que no sé que es la paz, ni conmigo, ni con el mundo, de él, me he alejado sin querer saber que deparan las vueltas que da por su propio eje, al fin y al cabo, me siento incapaz de cambiar nada, no soy no siquiera en mi, imposible ser de otros.

Intento buscarme, o mejor definirme, ¿quién soy?, ¿a dónde voy? Y me quedo en el interrogante.

Pasamos junto al lago, mi cabeza está separada de mi cuerpo, en un punto muerto que sin embrago es una incertidumbre constante de preguntas sin respuesta, no entiendo como no ha estallado tanto tiempo así, desrumbada, atrapada en un yo sin mi, un espejo que no retorna imagen. El cuello se alarga intentando atraparla, no llega, ella se pasea por espacios donde el cuerpo, retorcido en posición fetal hastiado de dolor físico y mental, se ha quedado inerte, solo se mueve, cuando manos ajenas le dan cuerda para citas desagradables, dónde ningún interrogante obtiene respuesta, ni ninguna palabra obtiene solución, mal anda y tropieza con bordillos y con la vida misma, cae y se levanta con movimientos reflejos, se deja ir, es in interrogante abierto que no cierran el tiempo ni los malos remiendos que la fe de unos y la profesión de otros le intentan dar.

Viene a mi mente la Maga, ella era siempre pura pregunta, pero a mi me falta Paris, no tengo sus calles, ni busco señales rojas, mi Rocamadour creció y es parte de la tela de araña que me tiene atrapada en ese interrogante en el que mi cabeza solo reposa tras un suntuoso ágape de químicos o drogas legales, dispensadas en lugares llamados farmacias, dónde venden desde multiples píldoras que dicen sanar a manicuras y champú, todo para estar mejor de cuerpo y mente, no, no soy la Maga, no escucho jazz quemando cigarros y amor en un mal catre siempre deshecho de París.

¿Y un Cronopio? , sí, alguien me dijo que era un Cronopio y acertó, o eso creo, ahora me veo reflejada en el lago, mi cuento da un giro y de un brillo fulgurante paso a sombra, no me hace falta París para ser un Cronopio, puedo vagar mis penas y dolores por cualquier paisaje, porque ya no soy.

Soy un dibujo lleno de sensibilidades y de angustias, un ser que idealizó un mundo que no es y se ha quedado atrapado en sus propios sueños de ayer, porque el hoy no existe cuando el corazón late solo para pasear liquido y rojo elemento, cuando el corazón muere congelado de demasiado amar o no haber sabido amar demasiado, o quizá se quedara atrapado en aquel Miguel, que de amor me llevó al nirvana y a los infiernos, porque no murió, quedó varado en una distancia en la que compartimos aire a deshora y muy de vez en cuando, unas cuantas palabras, que dan significado a que la muerte física no llegó, aunque en mi caso, se incineró el alma, quizá por error, pero sin ella surco días y tormentas sin hallar puerto seguro, ya ni siquiera de sexo y alcohol se emborracharme.

Me quiero ir, ¿pero a dónde huye un Cronopio cuando huye de si mismo?

El paseo terminó hace un rato, alimente y calmé la sed de esos otros seres peludos que acompañan cada una de mis fatigas, me duche, sentí el frío del agua resbalando por mi piel que grita de un hambre sin saciar desde hace demasiado.

Y aquí estoy, de nuevo a vueltas con la pregunta de encontrarme, interrogante, Maga o Cronopio, ser que vaga horas sin cabeza, montado a la silla de un tiempo que la abandona, espoleando maldades con dolores y aferrado a una vida que galopa en cuerpo y vaga en corazón y alma, sujetados a la fuerza, en el etéreo transcurrir de estos días, mirando, apoyados en el antebrazo, un fluir sin ser que vomita aullidos silenciosos, ya fuera del dibujo.

Sí, Cronopio brote del vientre de mi madre, para vivir siempre al margen, en esa linea fina, al filo de la navaja, entre la vida y la muerte.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

Un comentario en “Cronopio

  1. Cronopio o no cronopio, ese es el dilema, la vida es un tango y toca bailar a su ritmo, aprovechar las notas buenas y sobrellevar las malas, pero bailando. Te quiero.

    Le gusta a 1 persona

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: