Los seres de la nada.

Y el ser que somos, como arena se escapa de nuestras manos mutiladas en dedos,
¿para aferrarnos?, ¿a qué?
Si lo único que realmente poseemos es la vida,
esa vida que ni siquiera nosotros valoramos.
El silencio me invade al caer la tarde,
siento mi ángel que estos días da más fuerza a mis pasos desgastados,
vivir, morir, transitar, exprimir, dejar pasar…
somos un conjunto de tiempos perfectos, imperfectos e incluso pluscuamperfectos,
somos horas sin manillas ni reloj,
somos ciegos en un mundo ciego,
corriendo contra reloj para salvar nuestras vidas,
días repetitivos, vorágine de trabajo, hijos, casa…
¿Y vivir?
Hechizados estamos por un sistema que nos aplasta,
perdimos nuestro propio aire y respiramos el suyo contaminado de riquezas incontables,
sobre nuestros hombros su avaricia, sobre la cabeza de aquellos que no son nadie por una mala suerte geográfica,
bombas caen financiadas por nuestro sudor, los dedos encarnados de contar billetes de aquellos que juegan la partida,
luego, buenos cristianos, Dios les absuelve de sus pecados y se inicia otra semana igual.
Pero, y si un día nosotros pensáramos en vivir… pero quizá ciegos unos, atemorizados otros, los más hipotecados de casa y descendencia,
dejan la vida pasar.
Y yo me pregunto.
¿Hay muerte después de la muerte?
Y si hay vida que bañe a los que hoy sucios de sudor, polvo, bombas y desastres murieron por nacer sin vida.
Y a los otros, a ellos, a,aquellos que esconden su rostro y juegan la partida,
que la luz se les apague para siempre, la sed no les sea saciada, ni el hambre y solo un ruido atronador sin fin, sea el recuerdo de que estuvieron vivos para matarnos lentamente, con una sonrisa en el rostro.
Amén.
.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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