Ruto

Llegó a casa por casualidad, miraba Facebook y vi que un gato viejito y ciego necesitaba un hogar, y no lo pensé dos veces, me puse en contacto con la persona que solicitaba ayuda y vino a casa, no hice preguntas, si llevaba chip, nada, le ame desde el primer momento y el a mí, juntos hemos compartido siestas, noches, días… yo le llamaba, Rutete ven con la mamá y venia, saltaba a mí cama o al sofá. Su ceguera nunca fue impedimento para nada, no chocaba con nada, y se desenvolvia igual que el resto de sus compis, eso sí, como manda la ley felina, imponiendo su jerarquía de ser el mayor. A veces, se quejaba por algo y yo le decía, ains mi abuelete rondinaire (gruñoncete en catalán) y me reía de sus cosas.
Estoy segura, de lo que sabía que era la calle, y valoraba lo que tenía, sobretodo, el amor y las caricias, así son los animales que vienen del abandono, del sufrimiento, los mejores compañeros y amigos. Y mi Rutete, lo ha sido hasta el final, está madrugada que le tenía en brazos y con su inteligencia me pidió irse a su camita a mí lado, y ahí, tranquilo, cruzó el arcoíris.
Desde ese instante, ha sido un no parar, y ahora, que llegué a casa, recogí y me també, el dolor me machaca de nuevo, por fuera y por dentro; tengo más animales, pero se nota su vacío.
Ruto, se feliz al otro lado del arcoíris, donde está lleno de cajas, grifos abiertos, bolsas, y un montón de compis para jugar; aquí te extrañarnos con una sonrisa en los labios, que sé que es como te gustaría que te recordáramos. Te amo Ruto, estas en mi corazón y siempre lo estarás.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

4 comentarios sobre “Ruto

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