Vísteme, tú que supiste

Ando cansada de tiempo,
mis ojos, a veces, pequeños hilos de agua que no saben salir en tromba,
me cansé de mundo ingrato que rasga mi piel ardiendo hasta los huesos,
a veces creo que soy ceniza,
polvo quemado que arrastran brisas y vendavales,
no veo el fuego hoy, mi cuerpo arde,
lo siento crepitar entre el deseo de ti y de mí,
de ti que me recompones,
de mí que no soy yo desde los tiempos de la sinfonía de muelles,
el día ha cerrado cansado su puerta en estas latitudes,
como yo, que hoy ando cansada de mí,
entre la risa, el llanto y la incertidumbre,
que no soy, tiene respuesta,
que fuí, sentencia,
que soy, sólo lo sabe el ruido continuo que se pasea por mi cabeza,
sus jardines de placer y sus infiernos de ser y no ser a la vez.
Tú, sí, tú, que un día me conociste dime quien soy,
porque las sombras que dejo en el camino se pierden en la noche,
y al amanecer, me pregunto, porque yo, porqué aquí, porqué ahora,
porque esta soledad sonora de vida y cuerpos que la transitan no sabe de paz,
cerraré hoy los ojos de nuevo,
mañana… mañana no se si será traje de sol o de sombra.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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