La Gata, me llaman

A veces, los caminos te pierden en bosques de árboles centenarios,
otras de árboles cuyas falsas raíces caen sin más,
pero en ese caminar incierto,
llegaste tú,
arrasando como vendaval mis raices para tambalearme,
cayeron mis hojas,
la savia lloraba el porque de tu ausencia,
tú, el agua que la alimentaba de tanto soñarte,
de tanto oir tu voz de noche en mi cama vacía de ti,
de tanto tocarte, acariciarte de versos para vestirte de mí,
y del dolor llegó el éxodo voluntario,
y entre lágrimas y aullidos de mil historias en tu ausencia,
ya perdida de ti, me perdí de mí y de todos,
que la parca vi de cerca asfixiándome,
pero no me quiso,
aquí me dejó, y no sé el motivo,
el dolor siguió sin embargo,
lenta tortura sufrida de amar demasiado a quien te ama y odia a la vez por ser tú,
y en un recodo de final de verano, del último grito llegó el silencio,
la vida precipitó mi destino,
y aquí me hallo,
sin causa ni razón,
sólo corazón y alma, como siempre fue,
y tras juntar las primeras piezas del puzzle,
un recuerdo,
y sin más, visito tu casa para decir, soy,
y tú, siempre tú, ahí estás,
abriendo tu puerta a mi alma de gata.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

2 comentarios sobre “La Gata, me llaman

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: