De felicidad

A menudo,
en esos altibajos que brotan de mi ser desde siempre,
que van desde la sonora carcajada en público,
a la incapacidad de llorar,
incluso en soledad,
me he preguntado por la felicidad…
la busqué en amores erróneos y precipitados,
en amantes mås o menos duraderos,
en sexo sin amor,
y en el más puro amor sin siquiera una caricia,
hubo noches de vino y rosas,
mañanas de resaca,
más de una veintena de migraciones buscando un lugar al que pertenecer…
Primero supe que solo pertenezco al lugar dónde están los míos,
aunque no pueda compartirlo,
después que de nadie soy porque como el viento vuelo libre,
y me dan pánico los compromisos de anillo y timbre,
las fechas y los calendarios.
No puedo ser más que de mí por mil batallas curtida,
no puedo ser de tierra,
porque soy agua que se mece,
brisa que besa labios,
tempestad que a huracanes sobrevive.
De mi soy, y del maullido de mi gato,
el ronroneo de mi gata o el amor incondicional de mi perro,
si, de mi y mi pasión por saber,
aprender más,
investigar, descubrir,
otorgar al ser humano esa capacidad que a veces parece morir,
el ansia de seguir sabiendo,
y ahí,
en ese rincón de mí,
dónde pensamientos arden,
sentimientos crecen,
letras acarician,
y mis ojos no se cansan de mirar,
ahí está mi felicidad,
en cada poro de mi cuerpo,
que de ser yo,
rie lagrimas dulces y amargas,
pero con mis propias huellas,
aunque incierto sea el camino.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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