Caricias al infierno

La sociedad terminó con un coño mágico y Adam sangrando. Quería vender la empresa al límite, por más. Solo tenía un hijo, un mal parto, un bebé de veinte años. Ella le odió, él le daba la cena. Había un fondo para Abél. La muerte sería por asfixia al comer. Tuvo un ser de prácticas, tele, alcohol y drogas. Llegó, le besó y leyó a Macquiavelo. Al día siguiente era suya más dos millones. ¿Y Eva? no la amaba. Tenían seguros. Recetada, le dio una pastilla, la dejaba zombie y seca. Dijo a la criada que había agua. Cuándo subió a despedirse no había, dormía, si perdía el bus tendría que esperar. Entró, estaba muerta al pie de la escalera. Llamó al 061. Muerte accidental.
Meses más tarde recibió un paquete, era del coño mágico, un gato con ojos rojos y cubierto de digitalina, lo acarició. Echó cubitos, whisky y removió con el dedo. Paro cardíaco, los buenos amigos saben todo.
Abrió los ojos, estaba en la cripta con Abel y Eva, pero él estaba vivo. #crimenperfecto

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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