Brújula interior

Se sentó tras el escritorio tantas veces soñado, buscado, lo acariciaba, lo olía, ya tenía uno de sus sueños. La casa había ido tomando forma, primero el calor humano y el de sus animales, cada rincón de aquellos muros con más de doscientos años transmitían paz; luego vinieron las pequeñas reformas y la pintura, y por fin, convertirlo en un hogar, su hogar.
Los últimos dos meses, entre biblioteca y anticuarios, los días habían volado, pero ver cada rincón de la casa le erizaba la piel, había sido una larga travesía por el desierto, pero por fin su brújula la había depositado dónde pertenecía, solo le faltaba averiguar el porqué.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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