Tiempo inconsciente

El tiempo,
ese reloj de arena a veces aliado, otras enemigo,
esa arena que se escapa entre las manos,
ese saber demasiado o no saber,
esa cuenta atras irracional que solo con el pasar de los años se hace presente,
ese momento en que sabes con certeza que queda menos vida de lo ya vivido.
Vivimos pegados a relojes que controlan todo,
y sin embargo,
somos inconscientes del tiempo.
Pero de repente,
muchos relojes,
los de los más afortunados,
se han parado.
Primero ha reinado el desconcierto,
luego el pánico de algunos,
más tarde un silencio que solo se rompe a las ocho para aplaudir a los que siguen en la brecha por el resto.
Y los confinados miran el reloj,
solo tienen una cita, la del homenaje nocturno,
los primeros días las redes, los WhatsApp de todo tipo,
pero inexorable esa arena libre de movimiento empujará días,
¿Y entonces?
Creo que muchos miraran por primera vez al tiempo cara a cara,
y empezarán a percibir su larga sombra,
su escapismo, su eternidad, su sorpresa, su espejo, su ser en nosotros que late desde que salimos del vientre materno.
Miremos al tiempo,
enfrentémoslo,
dejad que cale en nuestra consciencia,
y quizá, de todo esto,
surja algo que no queríamos saber,
la fugacidad del ser,
y empecemos a valorar los detalles pequeños,
las sonrisas, los abrazos, besos, perdones y olvidos, la música, el arte, los libros, la poesía,
y nos sintamos humanos,
con un reloj determinado.

Nuria Barnes todos los derechos reservados.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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