Homenaje a nuestros mayores

Algunos como mis padres, nacieron al iniciarse la guerra civil, mi padre nos dejó hace siete años, pero sigue cuidando de nosotros como siempre lo hizo. Otros bajo las bombas, y todos pasaron el hambre y la necesidad de la posguerra. Trabajaron casi desde niños, y levantaron este país desde la ruinas, sin más libertad, si acaso, que la que les daban las cuatro paredes de sus casas.
Algunos tuvieron un periodo de bonanza, e incluso se construyeron o compraron una segunda residencia. Pero sufrieron la crisis del 73, el 23F con más o menos miedo, luego la del 92, post Juegos Olimpicos y Expo, y finalmente tras la última gran recesión en 2008, muchos acogieron a sus hijos que se quedaron sin casa, incluso algunos la perdieron al ser aval, la mayoría se hizo cargo de los nietos mientras los padres trabajaban, no son tiempos de un gasto más.
Siempre al pie del cañón, siempre sin descanso, y ahora, se nos van de las manos, asediados por un enemigo invisible que pudo contenerse, sino totalmente, mucho más de lo que se ha hecho.
China, calló durante demasiado tiempo, Europa, que parece carecer de la experiencia que dan los siglos, y que en realidad son un grupo de países mirando cada uno su ombligo, miró primero la economía, veían morir a Italia, y miraban hacia otro lado, y reaccionó tarde, demasiado tarde.
Y como en todas las guerras, se va el más débil, nuestros mayores.
Me apetece y siento ganas de llorar por todos y cada uno de ellos, sus múltiples sacrificios y ni siquiera tienen una despedida digna, sin más amor que el que la mano de un sanitario, si puede están más que desbordados, le puede tender.
Sí primero los jóvenes, lo puedo entender, pero si se hubiera actuado antes…
No, no quiero ser juez de nadie, solo quiero recalcar que se nos van la sabiduría, el amor y la entrega total, que ellos conocieron desde niños.
Ojalá el ser humano, comprenda de una vez, que el dinero no lo cura todo, que no detiene virus, que quizá deberíamos replantearnos muchos de nuestros valores.
Quizá ahora, carentes de besos, abrazos, caricias, amor… nos demos cuenta que justo el amor, la solidaridad, la comprensión, la empatía, todas esas virtudes que tienen los que se están dejando la piel para salvarnos la vida, deberían ser las reglas de juego.
Dirás que soy utópica, pero no cejaré en mi empeño, para que todos sepan, que el AMOR, es el camino, y quizá así esté mundo tan acelerado que esta fuera de su propio mundo, se de cuenta, que no nos hace falta un virus, nosotros mismos, con nuestra egolatría, individualismo, extermino de especies, bosques y mares, exterminio de humanos para seguir vendiendo armas, nosotros, nos estamos poniendo a todos fecha de caducidad.
Si amas a esos grandes seres humanos que llamamos nuestros mayores, quédate en casa, y conseguiremos que algunos sobrevivan a nuestro egocentrismo, porque de nuevo, ellos se han sacrificado por nosotros.
A los que ya nos han dejado, les pido perdón, y sé que la mayoría, desde dónde están, seguirán protegiendo a sus hijos y a sus nietos con una sonrisa, la que aprendieron al nacer en tiempos adversos.

Vosotros sí sabéis que es el amor.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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