Los niños de los cuarenta.

Tenía a mi nieto Amadeu sentado en mi regazo, sus ojos me miraban y yo ya sabía que quería.
– ¿Me cuentas la historia de los bisabuelos?
Su voz aguda, despertaba mi memoria, por la que se sucedian cientos de fotogramas a gran velocidad.
Los bisabuelos se conocieron con diecisiete años en un baile, tu bisabuela Ana era muy guapa, y tenía muchos chicos que querían ser su novio, pero se enamoró de un chico que se llamaba comu tú por su sinceridad, le confesó que un amigo le había prestado cinco duros para poder ir al baile a verla. Para ti, ese dinero es un trocito muy muy pequeño de la moneda que me pides para la hucha. Cuándo mis hermanos y yo éramos jóvenes y ya mayores, nos reíamos mucho, porque a mi madre le encantaba contar ‘la historia de los cinco duros” como la llamábamos nosotros entre risas.
Los dos nacieron en 1936 cuándo empezó una guerra en España, y vivieron los bombardeos, pasaron hambre, y muchos no pudieron ir al cole, como tú, y siendo niños tuvieron que trabajar.
Se casaron con veinticinco años. Tu bisabuelo tuvo suerte y pudo estudiar hasta los trece, pero porque siempre hacía los deberes y ayudaba en la oficina; a base de esfuerzo y seguir aprendiendo todo lo que le querían enseñar, fue ascendiendo en la empresa en la que trabajaba y cuándo se casaron, prefirió que la bisabuela que trabajaba desde los nueve años, no trabajara más y cuidara de mis hermanos y de mí.
Fueron mujeres y hombres muy valientes y trabajadores que levantaron un país totalmente roto, destrozado por las bombas, como esos juguetes de piezas que tienes que montar, y construyeron carreteras, puentes, pantanos, casas, y todo trabajando desde niños.
Pasados unos años, se fabricó el primer coche que algunos podían comprar, pero el que todos recordaban era uno casi redondo que se llamaba seiscientos, tu bisabuelo tuvo uno granate. También empezaron a haber teléfonos en las casas que iban enchufados a la pared y televisiones, pero solo en blanco y negro.
Pero al llegar a su mejor momento, ya no trabajaban y podían descansar volvió a faltarnos dinero a muchos, y muchos nos quedamos sin trabajo y sin casa y tuvieron que ayudarnos, algunos hijos fueron a vivir con ellos, a otros les compraban la comida y cuidaron de sus nietos, quedándose sin comer ellos si era necesario para que sus nietos comieran y fueran al colegio. Siempre estaban para ayudar, porque el amor a la familia, la responsabilidad y el sacrificio, lo aprendieron desde niños.
Pero nosotros no éramos como ellos, lo queríamos todo, y cuándo tu madre tenía dieciocho años, una enfermedad afectó a todo el mundo y nos tuvimos que encerrar todos en casa, y muchos de ellos, murieron por nuestro egoísmo. El bisabuelo se había ido unos años antes para cuidar de mí y de tu madre, y la bisabuela estuvo sola en casa muchos días, sin abrazos ni besos como los que tú me das.
Ellos, los que trabajan en los hospitales médicos, enfermeras, limpiadoras, y los que trabajaban en lo que se necesitaba para sobrevivir, farmacias, tiendas de comida, camioneros que repartían en las tiendas, los que repartían en las casas, los que cuidaban de los mayores que vivían en residencias, los que hicieron máquinas para respirar, investigaron para curar la enfermedad, fueron los héroes de aquellos días.
Pero los más mayores, eran los más débiles de salud, y muchos de ellos se marcharon como tu bisabuelo, nosotros tuvimos suerte, y la bisabuela aunque estaba sola, como no la dejábamos salir a la calle, se quedó con nosotros.
Y cuándo muchos de ellos se nos fueron, nos dimos cuenta de lo importantes que eran, de lo egoístas que habíamos sido, porque siempre queríamos más y más, y eso dañaba la casa de todos, la Tierra, y nos hizo enfermar.
Algunos, de lo ocurrido en aquellos días, aprendimos que los más importante del mundo no es el dinero, y las cosas que puedes comprar, lo más importante son los abrazos, las caricias, los besos, los momentos que pasas con las personas que quieres, ¿lo más importante Amadeu es?
– ¡Amar!
Él, aplaudía a sus héroes y mi corazón lloraba aún la pérdida de aquella generación que fueron héroes desde que nacieron, y de los que aprendimos qué es humanidad.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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