Labios sellados

Pensar, ese ejercicio mental libre y esclavo a la vez, libre probablemente te lleve a infiernos o paraísos y esclavo también.
No existo porque tu existes,
soy porque ellos fueron pero no soy aquel yo.
A ratos dejo de ser.
Desaparezco de ti y de mi.
Sombra en el día y luz de ala de cuervo en la noche.
Rebeldía atragantada en una cama.
Gorjeo penetrante de historias que emborrachan mi hígado etílico de dolores propios y ajenos.
Luz violeta que no penetra por mi ventana.
Cabeza de mujer curiosa en tejado ajeno cotilleando mi estancia. Decapitadla.
Odio a las alcahuetas de visicitudes contrarias. Alcahuetes hailos.
Luz, demasiada luz que no puedo cegar.
Una mariposa negra sello mis labios a media tarde.
Anochece por fin.
Mis ganas son las mismas que el amanecer trajo.
Ningunas.
Hoy he guisado un día de farsas, ficciones y amores lejanos.
No me pertenezco.
Soy etérea bailando el mar que escucho en la noche para concubinarme con la espuma de sus olas, el rugido y el aire que devuelve la música a la noche.
Soy un tragaluz oxidado de lluvias ácidas.
Soy. Seré.
Pero no estoy.
Solo queda un cuarto de sombra y medio de lo que fui.
Voy a levantarme.
Solo soy noche.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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