Empapada de tus instantes.

El día se fue poniendo gris,
aquellos pequeños cajones un día cerrados giraron sus llaves,
pensamientos entrecruzados de ayeres y de presentes vagan por mi cuerpo de vísceras a piel y a la inversa

La soledad es atronadora esta tarde muda,
a veces creo que me estoy convirtiendo en un ser sin palabra oral,
solo verbo escrito.

Deseo un café contigo y una tarde de sonrisas cómplices, pero no te lo he dicho.

Ya no digo. A veces parezco una estatua de sal anclada a cantos de sirena en los que no sé ser.

Da igual, sonrío. Tus brevedades me hacen sonreír, son caricias para mi alma.

Consciente de mi no eternidad quisiera persuadirte, persuadirnos, arrojarnos antes de que sea demasiado tarde.

Entra poca luz.

Te echo de menos, no haber sido es solo un pequeño contratiempo.

No va a llover. Da igual. Algunos nacimos empapados de sentidos que exhalan de nuestra piel a todas horas.

Te necesito. No sé porqué razón. No, no he madurado hasta el punto de no necesitar una caricia de tus manos.

No va a llover. Pero la tarde entre tonos grises juega en mis pensamiento con tu luz.

Sigo viva.

Nuria Barnes, todos los derechos reservados.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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