Yo sin mí

De repente las palabras se escondieron, las leo, mi mirada se posa en ellas saboreándolas pero cierro los ojos cansados unos instantes y ya no están, tampoco estoy yo, quizá lleve demasiado buscándome, tantas idas y venidas, remolinos de ventiscas que me dejaron fragmentada. Piso el suelo y me hundo en el fango de las mentiras, la hipocresía esa falsedad tan a tono con el color de cada estación del año.
Entonces llega la mañana, y tras la ansiedad y mi dosis terrenal, me dirijo a mi balcón, allí contemplo la esfera y la belleza de madre Gaia, solo entonces me reconcilio con el mundo, charlo con ella lo que para otros serían oraciones, el creador mira el sol junto a nosotras.
Me reafirmo en el amor, en el mayor amor que empieza en mí y en reconciliarme conmigo, con todos los yo que fui y que soy.
Sin embargo, las letras se esconden de mi yo presente, quizá en ausencia de mí se amagan. Ando un tiempo entre nieblas y tinieblas, buscando respuestas que no tienen pregunta. En ese laberinto soy a ratos, pero no encuentro entrada ni salida, ni atajo ni pista. Quiza parte de mí se está muriendo en una de esas transformaciones del yo presente. Sí, a veces asesinamos a partes de nosotros mismos sin mas arma que una mirada tenebrosa que quedó a la deriva en la transformación de una antigua alma.

Parte de la obra de Munch, La danza de la vida.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

A %d blogueros les gusta esto: