Perdida

La luz me baña tras horas oscuras,
aún me pierdo de materia y me lloro víctima de mí,
las incertidumbres a momentos me arrasan,
y como ancla necesito aferrarme a fondo que no está.
Somos células, átomos en un viaje que nos desconcierta y sin embargo tememos su fin,
somos instantes y nos perdemos demasiado en aquellos que aún siendo en otro tiempo,
no regresarán.
Llevamos marcas visibles e invisibles,
a veces agotados,
otros energia que expande sin limites,
pero seguimos sin escucharnos,
somos latido,
nuestro, de la Madre,
sin sentidos vagamos en el laberinto de una vida que nos apremia a correr,
lejos de nosotros,
hijos ciegos de su fruto.

Decidí detenerme y mirar,
a veces caigo cuatro escalones,
pero la vida que soy me impulsa a subirlos,
aseguro cuerdas y miro hacia arriba para mirar hacia dentro,
si me escucho no caigo,
y entonces pongo compuertas a los rios de murmullos que quieren arrastrarme más allá de mí.
Ayer estuve muerta,
respiraba, pero poco,
la vida me miraba y no podía verla,
hoy me agarré a ella,
aún escuecen los rasguños,
pero miro dentro y dibujo la sonrisa que mi corazón alumbra.
Sí, aún soy claroscuros,
pero en la luz está mi sombra,
y ahora la resguardo de aquellos que quieren alargarla más allá de mí.

Publicado por Nuria Barnes

Soy un cuerpo construído de poemas, de los que leí, y de los que la vida escribió en mí y yo para ti. Narro historias, porque sino escribiera me faltaría el oxígeno para vivir.

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