Piel de mar

Desde ayer por la tarde puedo oir sus olas crujir, chocar contra las rocas y saltar sobre lo humano construido, cruzar el paseo e ir más allá. Esta mañana me acerqué a ver mi Mediterraneo embravecido, nací con su olor pegado a mi piel y nuestra historia de amor se hizo eterna, no me sé encontrar lejos de él.
Madre Gaia nos habla más que nunca a través de ella misma, en cada gesto nos muestra su belleza y fuerza poderosa.
Ahora la escucho a través del oleaje que sigue sin parar con su canto que cuenta mil historias marineras.
Paz en mí, sosiego de sentirme abrazada por él. A su sonar me entrego y emmudezco más allá del miedo, asentada en el amor, ese amor universal al que os invito en voz de Gaia.

Yo sin mí

De repente las palabras se escondieron, las leo, mi mirada se posa en ellas saboreándolas pero cierro los ojos cansados unos instantes y ya no están, tampoco estoy yo, quizá lleve demasiado buscándome, tantas idas y venidas, remolinos de ventiscas que me dejaron fragmentada. Piso el suelo y me hundo en el fango de las mentiras, la hipocresía esa falsedad tan a tono con el color de cada estación del año.
Entonces llega la mañana, y tras la ansiedad y mi dosis terrenal, me dirijo a mi balcón, allí contemplo la esfera y la belleza de madre Gaia, solo entonces me reconcilio con el mundo, charlo con ella lo que para otros serían oraciones, el creador mira el sol junto a nosotras.
Me reafirmo en el amor, en el mayor amor que empieza en mí y en reconciliarme conmigo, con todos los yo que fui y que soy.
Sin embargo, las letras se esconden de mi yo presente, quizá en ausencia de mí se amagan. Ando un tiempo entre nieblas y tinieblas, buscando respuestas que no tienen pregunta. En ese laberinto soy a ratos, pero no encuentro entrada ni salida, ni atajo ni pista. Quiza parte de mí se está muriendo en una de esas transformaciones del yo presente. Sí, a veces asesinamos a partes de nosotros mismos sin mas arma que una mirada tenebrosa que quedó a la deriva en la transformación de una antigua alma.

Parte de la obra de Munch, La danza de la vida.