Duerme anhelo duerme

Duerme anhelo duerme, porque aunque yo no habré dormido, de nuevo te habré amado y por la noche te tendré solo para mí.

Se habían conocido por casualidad, ella asistía a unas conferencias y el daba una de arte, se miraron varias veces durante la charla y en el coctel posterior les presentaron. Rápidamente conectaron y a pesar de las interrupciones seguían conversando y después de esa noche, seguirían muchas otras, con dos copas de vino y el sol despidiéndose.

No podía verle, pero presentía que estaba dormido, él creía ser su amigo, ella lo había convertido, casi sin darse cuenta, en el objeto de su deseo. Vivian en un mundo bohemio,  frecuentaban exposiciones y bares copados de artistas o aspirantes a serlo, pero los mejores momentos se producían al anochecer, cuando en casa de Jon su charla se convertía en silencio contemplando unas puestas de sol que incluso ahogaban las palabras.Sigue leyendo “Duerme anhelo duerme”

La dolce vita

¡¡Tutti a galera!! Solo Sara con el sentido del miedo siempre perdido en algún baúl olvidado, podía reírse a carcajadas cuando la frase la pronunciaban dos carabinieri de la brigada anti vicio de la policía italiana. La situación era de un surrealismo propio de Buñuel, y allí estaban las cuatro, Ángela lloraba y repetía: “a  galera no que mi padre me mata”, Esther, la única persona capaz de creer que en Italia todos los hombres se llaman lui, desde su mundo lo miraba todo como si no fuera con ella, mientras Isabel, recién terminada la carrera de derecho se había aprendido muy bien que no tenían que hablar.

El cargo era un mercedes blanco, nuevo y reluciente de dudosa procedencia, el arma del delito cuatro españolas proyectando una tarde de aventura en un monte florentino, el motivo, como no, encontrar cuatro estupendos ejemplares patrios, tarea que en principio no se presumía difícil dada la conocida belleza y capacidad de “amar” de los italianos; se acercaba el momento de la despedida de aquel maravilloso viaje y había que hacerlo por todo lo alto, y realmente lo lograron.Sigue leyendo “La dolce vita”