Amanecer, si toca.

Me robaste por dentro,
ahí donde escondo lo mas real de mí,
como muñeca de trapo rajaste mis costuras,
quedó fuera parte del relleno,
traté de meterlo de nuevo en mí,
coser sin maña lo agujeros donde dolía el alma,
porque esa, tambien duele a algunos.
Intenté cerrar los ojos a una noche eterna,
no podía,
queria vomitar los besos no dados,
romper a pedazos las caricias heridas,
escupir tu piel atragantada entre mi boca y mi garganta.
No pude.
No se puede romper el aire ni hacer trizas los instantes pasados.
Me senté a la orilla de la playa,
demasiado temprano para casi todo,
quizá demasiado tarde para mí.
Miré los cubos del rompecabezas con ojos de niña,
me faltaban tres piezas,
el mí, el tú y el tiempo perdido.
Tarareé una canción de Serrat y con los primeros turistas huí a mi cueva.
Así llamo yo al rincón en el que permanezco.
Hoy amaneció gris.
Mañana, es una humana ilusión,
solo el universo sabe si abriremos de nuevo los ojos.
Quité la alarma del despertador.

Lo sencillo es amar

Amar es estar siempre, tener aunque sea un segundo, porque cuando amas, estás.
No, el amor ni se ruega, ni se mendiga, el amor se da y se recibe, sin cortapisas, sin dobles juegos. No, no soy nadie para dar lecciones de amor, no me llevo precisamente honores en esa asignatura, nunca supe elegir al ser amado, quizá porque lo que sí siempre supe y sé es amar sin medida, sin corsés, sin traje de domingo, sin ocultismo, a medias tintas.
Amar es luz y no se debe esconder en sombras.
Amar, que bello cuando es de verdad, sin intereses, sin sombras, con generosidad que es la mejor manera y la única que entiendo.
Así que renuévate, ama, con luz y sin sombras y sé tú, siempre tú, y recuerda, el amor se da y recibe generosamente, siempre es tiempo para amar, pero a aquellos que se lo merecen, empezando por nuestro mayor amor, nosotros mismos. Sigamos pues bailando amor en cualquier instante.