Dos galgos

     Cuando le dijeron que su marido estaba muerto no pudo gritar, miró a los ojos de los dos agentes y cayó de rodillas sin pronunciar una sola palabra, ni un grito, nada.    Aquello era lo que más odiaban de su profesión, anunciar a los vivos la pérdida de los que amaban, niSigue leyendo “Dos galgos”

Ya es pasado

No es cuestión de tiempo, sencillamente ya no me veo, no se verme en un ayer que abandono lentamente. Presente. Ser. Hoy. Ahora. Unos minutos. La respiración de Jerai dulcificando mi tarde me arrulla. Necesito decir lo que siento de hecho. Tengo la palabra aparcada en un lugar de esos donde no encuentras el coche.Sigue leyendo “Ya es pasado”