Dos galgos

     Cuando le dijeron que su marido estaba muerto no pudo gritar, miró a los ojos de los dos agentes y cayó de rodillas sin pronunciar una sola palabra, ni un grito, nada.    Aquello era lo que más odiaban de su profesión, anunciar a los vivos la pérdida de los que amaban, niSigue leyendo “Dos galgos”

Lloran las calles

La oscuridad temprana del otoño prende a media tarde las luces en los hogares, quizá más habitados de lo habitual, las ciudades y pueblos están a media luz, parece como si el farolero de antaño se hubiera olvidado de iluminar la vida, una vida prendida de silencios en calles oscuras, sin almas que las transiten,Sigue leyendo “Lloran las calles”