Para Lisa

Y la vida me regaló dos enormes ojos negros, una mirada intensa, una palabra, mama. Mi hija lo más deseado por mí desde que pensé en lo que era tener un hijo, no parirlo. Corrió hacia mi, me agaché y se tiró a mi cuello, desde entonces estanques y mares embravecidos de diablos casi nosSigue leyendo “Para Lisa”